Desde el mismo momento de tocar tierra colombiana supe que esta aventura iba a marcar un antes y un después en nuestra trayectoria, por primera vez Kazados Photo viajaba fuera de España y no solo para cumplir un sueño, poder fotografiar nuestra primera boda internacional, si no por el privilegio de vivir una aventura muy especial en territorios desconocidos.

Después de 9 años sin viajar a Colombia, volví con doble motivación y sentimientos encontrados, por un lado la alegría y emoción de reencontrarse con familiares y amigos que inevitablemente tuve que dejar atrás, y por otro, la euforia y las ganas de que llegara el gran día para disfrutar plenamente de mi aventura, pero esta no se hizo esperar, encontré aventuras en cada ciudad, cada pueblo, en su deliciosa gastronomía, cada esquina, cada sonrisa, una cultura llena de personas increíblemente amables y atentas. Y así, día tras día, llegó la boda, marcada por un aterradora amenaza de lluvia, todos los pensamientos y deseos se iban al cielo, con recomendaciones se regalaron panales de huevos al ancianato del pueblo esperando que las previsiones fallaran, y algunas gotas cayeron, pero increíblemente no afectó en ningún momento al transcurso de la boda.

Los preparativos se dieron lugar en el espectacular salón de belleza de Adriana Ossaun salón caracterizado por su diseño y sobre todo por un servicio muy personalizado y exclusivo, atenciones que iban desde el servicio de bebidas y comidas exóticas hasta la aplicación de tratamientos específicos como masajes y spa sin necesidad de salir del edificio. Ya en casa, durante los preparativos el tiempo se convirtió en nuestro peor enemigo, la amenaza de lluvia dio acto de presencia en el horizonte para preocupación de familiares y amigos, salimos corriendo hacia la ceremonia, la cual estuvo marcada por ambiente espiritual común, lleno de buenos deseos y nostalgia.

La fiesta celebró en una espectacular finca, amenizada y decorada por Eventos Cano, quienes fueron muy atentos y perfeccionistas en cada detalle de la boda, y así los momentos se fueron sucediendo, momentos diferentes y especiales caracterizados por su gente, personas alegres que no pararon de bailar y gozar en ningún momento.

He de agradecer enormemente a Angie y Yeison, cada detalle durante el día de la boda, y cada episodio sucedido durante toda mi estancia en Colombia. Gracias por cada café, comida y aventura, dejándome compartir con vosotros esta inolvidable experiencia.

Sebastián Rocast.