Erika y Édgar son una de esas parejas que desde el primer momento sabes que van a preparar una boda espectacular, donde todos los detalles que nos íbamos a encontrar nos sorprenderían. Son unos grandes apasionados y profesionales del ciclismo, que además provienen de familias muy vinculadas a la bicicleta, y como no podía ser de otro modo, su gran día iba a tener mucho que ver con este tema. Édgar, en su placa indicadora de habitación, con un poco de humor, nos mandaba ya un mensaje donde solicitaba con urgencia una bici “FULL EKIP”.

En casa de Édgar, situada en Ador con increíbles vistas a la Conca de la Safor y al mar Mediterráneo, ya empezaron las gratas sorpresas, con su traje celeste diseño de OTTAVIO NUCCIO, nos animó mucho. Nos pone ver a novios con gusto y personalidad a la hora de escoger su estilismo. Con Édgar nos tomamos unos refrescos (la tarde era muy calurosa) y  junto a su familia calentamos motores realizando la primera parte del reportaje.

No tardamos mucho en trasladarnos a casa de Erika, en Beniarjó. Allí estuvimos un ratito calmando clásicos nervios de la familia y nos dispusimos a disparar también todos los detalles y complementos que Erika tenia preparados. Entre ellos que destacaban el tocado de PALOMA DE LA COLINA y el ramo de la novia a cargo de FLORISTERIA LA FONT.

Salimos de casa de la novia e hicimos un alto en el camino hacia la Iglesia. Tuvimos la suerte de realizar en un lugar íntimo y romántico el firstlook que teníamos pactado justo antes de la ceremonia. Este momento íntimo es un encuentro muy especial en el que los novios se ven por primera vez el día de la boda, en un lugar privado, a modo de última cita, pero ya vestidos de novios. Es un instante que nos encanta, en nuestros reportajes casi siempre es uno de los momentos más especiales del día.

La ceremonia tuvo lugar en la preciosa ERMITA DE LA VERGE DE LA CONSOLACIÓ de Llutxent, un lugar muy significativo para ellos, ya que tanto la madre como la abuela de Erika también se casaron en esta ermita. Pudimos realizar en los alrededores, una pequeña sesión postboda, aprovechando la preciosa luz del atardecer y esos momentos de relajación una vez pasados los nervios de la ceremonia.

El banquete que tuvo lugar en los jardines del MOLÍ NOU en BENIFLÀ, también se salió de lo habitual, dando un servicio buffet espectacular, donde el equipo del MOLÍ NOU nos ofreció todo un recital de excelencia y servicio gastronómico. Todo ello ambientado con la decoración que había preparado Erika, con una temática romántica y vintage.

Erika y Édgar nos tenían preparada una coreografía para el baile nupcial, que contó con la colaboración de los amigos. Y la sorpresa de que Erika se cambió el precioso vestido de que lucía, de ROSA CLARÁ, por un segundo traje a cargo del conocido diseñador gandiense ANTONIO FAUS, con un corte original, informal y liviano volvió a quedarse con toda la parroquia!

Por último, durante la fiesta no podían faltar las bicicletas, que para eso estábamos en verano. Los niños y adultos (como niños) realizaron diversas competiciones y se lo pasaron en grande. Tan solo nos queda por decir… NO HUBO LUGAR A PÁJARAS EN ESTA BODA FULL EKIP!

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