Nunca pensamos que llegaríamos a realizar un reportaje de preboda donde la experiencia final, comentando a medianoche en un wok de Torrejón de Ardoz, Madrid, fuera la siguiente:

“tíos, menuda sesión, menuda pareja, menuda experiencia!, todo el día recorriendo Madrid entre fotos, tapas y cervezas. Pero al final con lo que te quedas es con la bonita amistad que se crea en tan solo un día con esta increíble pareja!”

Dicho esto, tan solo podemos agradecer a Patri y Raúl la “turné” que nos dedicaron por la capital, pasamos un día inolvidable.

Salimos enchufados con el AVE desde la estación Joaquín Sorolla de Valencia, tan sólo llegamos a Atocha buscamos el típico bocadillo de calamares maridado con una Mahou 5 estrellas para coger las fuerzas necesarias para afrontar la intensa jornada que nos esperaba.

El planteamiento de la sesión que ya acordamos con anterioridad, con Patri y Raúl, se basaba en visitar todos aquellos lugares importantes para ellos y dar un poco de espacio a la improvisación. Empezamos por Atocha , lugar de encuentro muy visitado por ellos durante su noviazgo. Allí ya presentimos que nos lo íbamos a pasar muy bien durante toda la sesión. Cogimos el coche y nos trasladamos al centro, visitando la Gran Vía, La Puerta Sol de Chicote con vistas al luminoso del Tío Pepe, para acabar comiendo en El Porrón Canalla.

Una vez terminado el primer refrigerio, decidimos ir a tomar café al Barrio de Malasaña, donde nos detuvimos en el Café Amargo. Charlamos y charlamos, Patri y Raúl nos iban a sorprendiendo con los detalles e ideas para su “handmade wedding”. Y otra vez a la carga, fuimos pasando entre lugares típicos del barrio, El Teatro Lara, El Penta, La Choopeer Monster, el In dreams… y así pasamos la tarde, callejeando, visitando tiendas, comprando detalles para familiares y amigos, comiendo, bebiendo… toda una experiencia.
El atardecer ya estaba ahí y decidimos ir al Parque Juan Carlos I para fotografiar las últimas luces junto a la guitarra de Raúl. Entre canciones, sonrisas y algún que otro baile improvisado se nos hizo de noche en un periquete.

Raúl y Patri nos invitaron a su casa, para compartir los últimos momentos del día escuchando un poco de buena música y tomar unos refrescos antes de acompañarnos al hotel.

“Chicos, ¡qué regalo! ¡Estos días de balas y rosas nunca los olvidaremos!”