Las familias como las de Xelo y Santi son de esas que te reciben con un beso y un fuerte abrazo… lo comentamos al principio de este post ya que nuestro papel principal en las bodas suele ser el de pasar desapercibidos, como unos voyeurs observamos la realidad que nos rodea e intentamos retratarla lo más natural posible. En este caso concreto con Santi al recibirnos en casa de sus padres en Quatretonda nos trataron como si fuéramos de la familia, fue muy difícil pasar desapercibidos. Una casa ubicada en un chaflán con nombre clásico de poeta, Ausiàs March, donde la luz que se colaba por las ventanas era como poesía para retratar todos los preparativos del novio, el momento de las cervecitas con sus mejores amigos y la salida de Santi para recoger ya en Llutxent a Xelo.

Ya en casa de Xelo, mientras el videográfo Alex Fresneda, la entrevistaba, nos dedicamos a fotografiar con tranquilidad todo aquello que sucedía al rededor de la novia e ir avanzando esta parte tan importante para nosotros del conjunto final del reportaje de boda. La madre de Xelo, que tenia los nervios templados y todo bajo control, no paraba de ofrecerse para lo que necesitáramos. Entablamos una pequeña tertulia con ella, donde nos contó lo orgullosa que estaba de su hija y su futuro yerno. Para nosotros, estos momentos de complicidad, como si nos conocieran de toda la vida, son esos que nos marcan personalmente y siempre recordamos!

Xelo que ya brillaba por si sola vestida de Pronovias, empezó a recibir a las amigas y los familiares más cercanos entre abrazos, besos y sonrisas… parecía que nunca fueran suficientes! Más tarde improvisamos un pequeño First Look cuando llegó Santi a recoger a Xelo para salir a desfilar en pasacalle tradicional por las calles de Llutxent.

La ceremonia tuvo sus momentos especiales, la entrada fue muy original, la novia entró en primer lugar y esperó en el altar la llegada del novio. Hubieron parlamentos y una emocionante dedicatoria de la madre de Xelo a los novios entre lágrimas. Otra cosa a destacar de las bodas de Llutxent, es la eufória en las salidas de la iglesia, son espectaculares, la cantidad de arroz lanzado llega a ser tan densa que casi consiguen hacer desaparecer a los novios de nuestras cámaras!

Para rematar la jornada nos desplazamos a Benigánim a los Salones Garden El Mirador donde el cocktail y la recepción estaba esperando a todos los invitados. Allí tomamos todos un respiro y un refrigerio mientras las amigas y los novios soltaban unos globos.

Y la historia la cerramos celebrando todos juntos, como si fuéramos de la familia, con un tranquilo banquete y una fiesta por todo lo alto.

Un V I V A de nuestra parte, ¡por estas familias e increíbles novios!

Fotógrafos de bodas Llutxent